El amanecer de mañana
Todos queremos saber cuál es el secreto para ser felices y exitosos. En un mundo en el que constantemente luchamos por encontrar nuestro propósito y llegar a fin de mes, es fácil sentirse desorientado y perder la esperanza.
Antes que nada, permítame aclarar que yo no puedo decirle cómo conseguir estas cosas. Perdón si esto le decepciona. Pero la verdad es que yo misma lucho contra el agotamiento y la frustración (casi) a diario. Nuestras preocupaciones como seres humanos son reales - no solo se supone que debemos poner comida en la mesa y pagar todas nuestras facturas, sino que también se espera que vivamos una vida plena, llena de propósito y esperanza, y hacer una diferencia en el mundo. (Ummm, ¿¿¿cuándo y cómo exactamente???)
Todos queremos alcanzar el "éxito", pero ¿sabemos lo que realmente significa eso? Es algo que me pregunto de verdad y a lo que no tengo la respuesta. Soñamos con algo que ni siquiera sabemos cómo definir. Creo que esa es la clave para mantener a los seres humanos confundidos y atraparlos en el ciclo interminable del agotamiento y la insatisfacción.
Hace más de un año que no tengo tiempo (o debería decir, que no he dedicado tiempo) para escribir una entrada en mi blog. Llevo 14 meses atrapada en un bucle. Todos los días son casi iguales. Siempre estoy ocupada y agotada, y sin embargo siento que ando en las mismas. Revisé mi agenda antes de empezar a escribir este artículo y repasé las actividades de este último año. Me sorprendió ver que había muy pocas cosas anotadas en mi agenda. Una cita con el médico por aquí, una reunión del club de lectura por allá... una clase por aquí, una película en el cine por allá... Me senté un momento y analicé esto. Si alguien que no me conoce llegar a encontrar mi agenda tirada en la banqueta y le echara un vistazo, probablemente pensaría que tengo la vida más aburrida del mundo. Sin embargo, eso no refleja cómo me siento en mi día a día. Para proporcionar un poco de contexto, empecé a tomar dos tazas de café al día después de no haber tocado la cafeína en más de una década...
Pero, incluso si mi vida FUESE aburrida, ¿sería algo realmente malo? Soy alguien que le gusta pensar constantemente en las circunstancias que las personas a menudo enfrentan en este mundo. Tanto en las situaciones buenas como las malas. Pienso en la gente rica, en aquellos que parecen tenerlo todo. En los que viajan por el mundo y llevan estilos de vida emocionantes y lujosos, y me pregunto... ¿qué les falta en esta vida? ¿En qué piensan, ya que no tienen que preocuparse por pagar facturas, comida o hipoteca? Creo que la respuesta más probable es que esas personas son tan poderosas y ricas que en lo único que pueden pensar es en cómo hacerse aún más poderosas y ricas. La codicia es su motivación, y eso me parece una forma de vida miserable.
Y luego pienso en las personas que se encuentran en el otro extremo del espectro, aquellas que han perdido a sus seres queridos y sus hogares, las que duermen en el suelo, las personas que no tienen agua potable para beber ni comida adecuada para comer, ya sea debido a las guerras, la pobreza o cualquiera de las cosas horribles y malvadas que ocurren en nuestro planeta. Pienso en cómo se sienten, qué pasa por sus mentes y qué desean y por qué piden cada día y cada noche. Me parte el corazón.
Así que... reflexioné...
En los últimos 14 meses, me he dedicado a mis bebés y a mi esposo, he podido seguir persiguiendo mi sueño de obtener certificaciones en más idiomas para utilizarlos a un nivel profesional, he pasado tiempo con las personas que quiero y que me quieren, he viajado, he invertido en mi hogar y he remodelado mi casa, he trabajado y ganado dinero y he impulsado mi carrera (aunque algunas personas piensen que soy "solo" una traductora independiente).
Sí, hay días en los que me siento derrotada, cansada, improductiva, frustrada y triste. A veces siento que estoy avanzando demasiado lento hacia mis metas, pero el progreso gradual sigue siendo progreso. A menudo siento que no puedo con todos los quehaceres domésticos, pero siempre logro pasar tiempo de calidad con mis hijos. También siento con frecuencia que no gano suficiente dinero para poder cubrir el aumento de los costos de la vida, pero tengo un marido que no permitirá que ni yo ni nuestros bebés pasemos hambre.
El otro día estaba hablando con alguien sobre la maternidad y las vocaciones. Hablábamos sobre cómo todo el mundo sabe que ser madre es como tener dos trabajos a tiempo completo, y de que es realmente difícil encontrar el equilibrio entre ser una "buena madre" y no perder todos los aspectos de nuestra identidad en el proceso. Esta persona me dijo algo que cambió mi perspectiva no solo sobre la maternidad, sino también sobre la vida en su totalidad. Me dijo que el cerebro de los niños solo es capaz de vivir el momento. No piensan en lo que pasó ayer, ni se preguntan qué pasará mañana. Como adultos, queremos tenerlo todo "terminado": queremos la cena lista, los platos limpios, la ropa doblada y la cama hecha. Y no se acaba ahí. Queremos cuentas bancarias abundantes, matrimonios perfectos, carreras prestigiosas y jubilaciones lujosas. No disfrutamos ni nos importa lo que ocurre mientras logramos todo esto, pero lo que ocurre durante este tiempo es nuestra vida. Cuando un niño juega con harina, solo piensa en la harina; no le preocupa cuánto tiempo tomará hacer pasta con esa harina, ni tampoco el sabor de esa pasta. Viven el momento, y por eso la risa de un niño es genuina y sus lágrimas son reales. Es porque el AHORA es lo ÚNICO importante y su TODO es el presente.
Pensé en esto y me pareció precioso. Cambió la forma en que veo a mis hijos y a mí misma. Me identifico con tantas madres que sienten que no hay una respuesta correcta. Las madres que eligen quedarse en casa sienten que son profesionalmente improductivas, y las que deciden trabajar sienten que no están cumpliendo con sus deberes como madres. No estoy aquí para decirles a las mujeres lo que deben o no deben hacer. Estamos en 2026, las mujeres deberían poder hacer lo que les dé la gana sin ser juzgadas. Pero, independientemente de lo que decidan hacer, deben enfocarse simplemente en dar su todo. Si están en el trabajo, deben disfrutar su empleo y no preocuparse por lo que pueda estar pasando en casa. Y si están en casa, deben disfrutar a su familia y no preguntarse qué está pasando más allá de su hogar.
Tener esta mentalidad me hizo darme cuenta de que llevar una vida "normal" y "aburrida" (que al parecer tengo, según las notitas de actividades mundanas que llenan mi agenda) es una verdadera bendición. Me ha ayudado a vivir el momento con y junto a mis bebés. Cuando tengo trabajo, me quedo despierta hasta tarde después de acostarlos y disfruto mi trabajo y el sueldo que conlleva. Cuando no tengo trabajo, disfruto acostarme a la misma hora que mis hijos para tener energía al día siguiente y llevarlos al parque o a la biblioteca.
También sé que hay mujeres que no les queda de otra. Algunas no tienen los recursos para quedarse sin trabajo, mientras que otras viven en situaciones que les impiden salir de su casa. Y a esas mujeres les dedico mi corazón, profunda y sinceramente. Lo único que puedo decir es que trabajar es una bendición, y quedarse en casa es una bendición. Desempeñar cualquiera de estos dos papeles tiene un propósito, y espero que eso les traiga algo de paz.
Sé que soy inmensamente bendecida, y lo más increíble es que sé que no he hecho nada para merecer estas bendiciones. Lo único que puedo hacer es alabar al Señor, estar eternamente agradecida con Él, y demostrárselo dedicándome a vivir en el presente y disfrutarlo al máximo, ya sea si llego a ver el amanecer de mañana o no.



